La vio alejarse con tristeza.
Era un día de comienzos de abril, pero el otoño empezaba ya a anunciarse con signos premonitorios, como esos nostálgicos ecos de trompa —pensaba— que se oyen en el tema todavía fuerte de una sinfonía, pero que (con cierta indecisa, suave pero creciente insistencia) ya nos están advirtiendo que aquel tema está llegando a su fin y aquellos ecos de remotas trompas se harán cada vez más cercanos, hasta convertirse en el tema dominante. Alguna hoja seca, el cielo ya como preparándose para los largos días nublados de mayo y de junio, anunciaban que la estación más hermosa de Buenos Aires se acercaba en silencio. Como si después de la pesada estridencia del verano, el cielo y los árboles empezaran a asumir ese aire de recogimiento de las cosas que se preparan para un extenso letargo.
(de Sobre héroes y tumbas)
viernes, abril 25
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1 comentario:
Se me había venido a la mente la palabra "letargo", sentí que no tenía que explayarme en explicar nada que bastaba con nombrarla.
Y entro y leo y ese libro, esa sonrisita cómplice que me inspira tener algo de culpa en que lo estés leyendo y que vos le hayas dado importancia a ese pasaje y destacado cierta palabra y bla bla bla, todo lo que voy a decir a partir de ahora no tiene sentido porque pierde el encanto si lo nombro, no se iguala a que yo esté viajando en un colectivo y a reminiscencias de sonrisa y de rulos.
=)
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