Más recuerdo como llovia.
Y yo esperando ahi que algo ocurra.
Como ahora, que espero no olvidarme los detalles.
La máscara plateada. (me susurro)
Parado en la vereda de algo parecido a un hospital,
puedo sentir el agua y la humedad.
Sabía que ibas a salir de ahi,
agradesco a mi insconsiente que hayas salido.
Con un paraguas en la mano,
tu campera negra gastada,
y una máscara plateada cubriéndote la cara.
(por más que no se veía ni la mitad de su rostro,
no había disfraz que me engañe).
Viniste y me saludaste seco.
Tan insipidamente que la lluvia pareció de alambres de púa.
No me importó, porque te abracé y alcancé a leerme los labios
diciéndole a tu cuello que te extraño.
Ahi mismo senti que una de esas púas se me atragantaba.
Ya no estaba soñando. Y la lluvia, con más empuje que un parto,
se me salía por los ojos.
lunes, mayo 13
Suscribirse a:
Entradas (Atom)