lunes, julio 27

Y el mundo calla sus desastres

Hay ríos metafísicos,
ella los nada como esa golondrina
está nadando en el aire,
girando alucinada
en torno al campanario,
dejándose caer para levantarse mejor
con el impulso. Yo describo y defino
y deseo esos ríos, ella los nada.
Yo los busco, los encuentro,
los miro desde el puente, ella los nada.
Y no lo sabe, igualita a la golondrina.
No necesita saber como yo,
puede vivir en el desorden
sin que ninguna conciencia
de orden la retenga.
Ese desorden que es su orden misterioso,
esa bohemia del cuerpo y del alma
que le abre de par en par las verdaderas puertas.

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