jueves, mayo 8

Un Martes

Volvere a esa esquina.

A la misma hora, o cinco minutos antes.

Y compararte con los fantasmas.
Y comprobarte como un invento.
Invento del delirio de mis ojos rancios,
y los parpados pesados,
cansados de sostener el sol cada mañana.

Hasta el martes. Si es que existe.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Por remates como ese uno tiene que necesariamente, quererte.

=)

Ser dijo...

por eso yo te quierooooo